miércoles 1 de julio de 2009

De vuelta al mundo de los vivos

Pues que después de la tos de perro tuve un ataque de infecciones del terror, supongo que el antibiótico para la tos me fastidió el sistema inmune y después de eso me enfermé dos veces más, con catastróficas consecuencias para a) mi bolsillo, b) mi vida social, c) mi capacidad para salir de mi casa.
Hacía años, yo creo desde que estaba chica, que no me daba calentura, se siente bien raro eso de sentir frío y tener el cuerpo caliente. Any way, el caso es que terminé en el hospital con intravenosa y toda la cosa.
Y luego la semana de convalecimiento, entre las chorrocientas inyecciones que me pusieron (todavía me duele mi nalga) y las pinchemil pastillas que tenía que tomar (mi bolsa sonaba como pastillero), pos no me sentía muy bien.
Ya pasó, me siento mejor y me muero de ganas de un vodka tónic o un vino.
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Hoy es el cumpleaños de mi amiga Kathya, con ella viví como dos años al principio de la carrera, compartimos una casa muy grande atrás del cineteatro (mundialmente conocido como cineteca-wannabe de Qro.)
La conocí porque un novio que tuve estudiaba en la misma facultad que ella y un día fuimos a una fiesta a su casa, nos caímos bien y ya. A los pocos días después de algún drama que no vale la pena recordar, decidí cambiarme de casa y coincidió con que ella necesitaba compartir la suya; el resto es historia.
Nos hicimos amigas con gran facilidad, cuando regresaba de la escuela yo cocinaba para las dos, recuerdo que fue en esa época que más fumé después de comer, y luego me iba a trabajar y ella a la escuela.
Una de las tradiciones más memorables es el insuperable "Kit de la depresión", que consistía en:
  • Una cajetilla de cigarros
  • Dos cervezas (para ella)
  • Dos presidencola (para mí, sí, tomaba eso)
  • Un kilo de frituras con forma de lagrimita
  • Limón y salsa al gusto

Todo comenzó un día que ella tuvo un pleito con su novio (o algo así) y llegó de la escuela con lo anteriormente mencionado (recuerdo con mucho gusto y claridad su grito de CHAAAAAARRRR, siempre hacía eso cuando llegaba para saber si estaba) y después de confirmar que sí estaba subió y me mostró lo que se llamó a partir de ese momento "Kit de la depresión", mismo que consumíamos mientras platicábamos de nuestras increiblemente complicadas vidas de mujeres de 20 años (¿se notó el sarcasmo?)

La pasamos muy bien juntas, hasta el día que nos pidieron la casa y tuvimos que buscar otro sitio para vivir, terminamos viviendo cada una por su lado, a una cuadra de distancia y cuando quedábamos de vernos nos encontrábamos en la esquina para ir a tomar un café a la plaza "pa' que nos diera el aire" porque trabajábamos en sitios cerrados y nos daba añoranza ver el cielo y sentir el aire en la cara.

Después se mudó y fui a visitarla muchas veces en los estados donde vivió, siempre fue como si no nos hubiéramos separado. Hoy le hablé por teléfono después de seis meses y fue como si le hubiera hablado ayer.

A tú salud, para que sigan las llamadas y las visitas.

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Estoy leyendo la historia novelada de Lucrecia de Borgia, ya leí 550 de sus 600 páginas y sigue sin convencerme.

Antes de ese leí "El buscador de cabezas" (gracias Sr. Monitor) y lo disfruté mucho, entre otras cosas viene muy ad oc a los tiempos electoreros, además que la historia de un fasista que se enamora de una hippie-punk mientras trabaja para un gobierno de ultraderecha, suena a un guión demaciado bueno para dejarlo pasar.

viernes 12 de junio de 2009

26

Hace una semana cumplí 26 años y por alguna razón que desconozco estuve toda la semana pensando que sería mi cumpleaños que qué emoción, muy raro porque regularmente no les pongo atención a los cumpleaños.
También me dio tos de perro, que no es lo mismo que gripa de puerco, aunque todo mundo se alarmó no fuera a ser que sí me diera el patatús y justo antes de cumplir 26, joder! Total que a pesar de que sabía que no podría hacer la gran cosa el viernes que cumplí años y con todo y tos de perro, estaba muy contenta de que fuera mi cumpleaños... Ahora que lo pienso debió ser que tomé una sobredosis de broncolín (nomás de decirlo siento el sabor ¡GUACALÁ!)
Tradicionalmente cuando voy a cumplir años pasas cosas interesantes, sí a parte de la tos de perro, y resulta que me habló un compañero de la uni que trabaja en una de esas asociaciones civiles que sí tienen permanencia y credibilidad (y miren que esas no abundan) para ofrecerme trabajo. Eso es muy bueno, porque aunque no pude aceptar (trabajo en mi hermoso puesto de burócrata hasta septiembre) siempre es chido que gente que te late y que admiras por su trabajo te invite a trabajar con ellos; además cuando estaba a media carrera sufrí la tradicional midle carreer crisis y mi cuestionamiento no era si yo era para la sociología, sino de qué chingados iba vivir. La respuesta sigue llegando de manera aleatoria y totalmente inesperada.
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Del mundo y sus cosas.
En información menos amable, ¿qué pasa con este mundo? Hay tantas cosas de las que se me ocurre quejarme, pero no lo voy a hacer, únicamente remitiré una lista de cosas que hacen que me den ganas de quejarme.
  • La guardería en Hermosillo.
  • Las campañas políticas (en la oficina están haciendo una "encuesta" a las personas que votarán por el PAN wonder why?)
  • La Unión Europea ahora es de la derecha y Berlussconi (o cómo chingados se escriba) ganó WAF!
  • El voto nulo, el voto blanco y todo lo que los políticos y los religiosos puedan decir al respecto; aunque acá entre nos yo creo que aunque es muy divertido para los analistas políticos dilucidar los motivos que incitan a la población a anular su voto (again wonder why?), realmente eso no hace una diferencia, ya saben que no les importa no sentirse "legitimados".

En información amable, leí en la semana en El Universal (el gran diario de México) que una pareja de pingüinos homosexuales, ajá dos pingüinos machos, adoptaron un huevo que otra pareja dejó abandonado y lo empollaron y ahora tienen un pingüinito que ambos dos cuidan y alimentan. Todo esto en un zoológico de quién sabe dónde (es que no me acuerdo).

Hoy me llevaron pastel en la oficina, quesque porque se olvidaron de mi cumple la semana pasada (y yo tan triste que estaba) y no quisieron dejar pasar más tiempo, hasta Don Secreter vino a felicitar y por su rebanada de pastel. Costumbres oficiniles a las que nomás mi misántropa forma de ser no se acostumbra. El pastel estaba bueno.

¿Ya les dije que tengo 26? Me gusta esta edad, son números pares, tienen mitad, eso me gusta, además se redondea a 30, me siento gente grande.

lunes 25 de mayo de 2009

La costumbre

Tengo muchas ganas de acostumbrarme a dormir contigo, la leer mientras trabajas, a dormir mientras lavas el carro, a tus cosas de doña, a tu cepillo de dientes junto al mío.
Ñoñerías, pero eso para mí es importante. En la cotidianeidad se construye nuestra cotidianeidad.

lunes 11 de mayo de 2009

Detalles

He vuelto al centro, escribo este post desde un café con vista al mar, o sea con terraza y vista a la plaza.
Está haciendo mucho aire, es refrescante (ha hecho mucho calor).
Pasé el fin de semana acomodando cosas (cuánta fregadera junta uno con el tiempo).
Tomé mucho café (para variar).
¿Ya notaron que me gustan los paréntesis? De hecho creo que cuando hablo hago paréntesis, igual y por eso siempre pierdo el hilo de lo que estaba hablando, me gusta hacer introducciones y paréntesis.
Tenía un problema de espacio en mi casa, aunque Fer dice que tengo mucho espacio como para tener un problema de espacio.
Me la he pasado viendo películas, con eso que nos gusta eso del cine tenemos una prestadera; finalmente ví "El amor en los tiempos del cólera", creo que podría haber sido peor, pero de todos modos no me gustó. Ayer ví "Adiós a Lennin" muy buena y ad oc para el día de las madres y eso que no fue intencional.
Ya en serio, creo que tomé demasiado café (tal vez pedir una cosa que se llama "chiller voltage" que es hielito con doble carga de expresso no fue buena idea).

domingo 3 de mayo de 2009

Si vuelves a donde estabas...

... es que nunca debiste haber salido.
Así es, vuelvo al sur, bueno más bien al centro. Finalmente después de casi un año martirizándome y martirizándolos con mis melodramas suburbanos-noquieroviviraquí, regreso al centro, de donde definitivamente no debí haber salido.
Resulta ser que mi hermano, decidió ya no vivir aquí bajo el muy original y obviamente comprensible argumento de que si no entraba a trabajar en el "Starbuks" (o como se escriba porque francamente no me importa) no quería trabajar en ningún otro lado y entonces mejor si iba a su casa con sus papás.
Mi primera reacción fue de estupefacción WAF a todo lo que da mezclado con ganas de pegarle a ver si le hacían contacto las neuronas... Ya después simplemente pensé que mejor para mí y que ya hablaría con el Ricardiano para que me dijera qué procedía, porque yo no tenía ganas de discutir y eso sí es bien raro.
Han de saber que no había posteado nada porque no tenía nada nuevo que decir, las cosas se mantuvieron en el mismo drama de siempre: no salario, no dinero, no capacidad para hacer nada, no planes; así las cosas esta control freak se sentía a la deriva y dependiendo de todos. Por eso no había pasado por aquí a decir nada, la falta de originalidad de mis lamentos...
Total que estuve viendo las rentas en el centro para saber cómo andaba la industria inmobiliaria y a qué me podía atener cuando comenzara a buscar algo; hablé con algunas personas y resultó que mi anterior depa de pronto se desocupó y me ofrecieron volver... Cuando le conté a mi mamá esto me dijo que eso era una señal, un oráculo, que si volvía a donde había estado significaba de no debía haber salido de ahí en un principio.
Finalmente no me quedé ahí, sino a una cuadra de distancia, en uno de esos espacios maravillosos que surgen cuando dividen las casas grandes, de esas cosas que cuando vez por fuera no te imaginas; en Querétaro pasa mucho esto, vez una puerta y no das un peso, pero una vez abierta es el paraíso o lo que más se acerca (nótese que me gusta bien mucho mi nueva casa).
En temas internacionales, la histeria por la gripa de puerco me tiene un poco harta, yo sé que hay gente que se enferma y se muere, que eso no es cosa de risa; pero de cualquier manera el hecho de que se mueran no tiene que ver con la gripe per se sino con el pinche sistema de salud del asco que tenemos ¿a poco ustedes van al seguro por una gripa? ¿les parece razonable que la gente se muera de temperatura en pleno S. XXI? Yo creo que no y no.

domingo 26 de abril de 2009

Cosas de otros

Esta la saqué de "Día siete" la revista que viene de regalo con "El Universal" (el gran diario de México, que mi papá compra todos los domingos).

Gestos

Cuenta Oliver Sacks, en "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero", la historia de un presidente y un puñado de enfermos mentales. El presidente es Ronald Reagan y acaba d prestar juramento Los enfermos son un grupo de pacientes afásicos que miran, en la televisión del sanatorio, el discuros inaugural del nuevo emperador. El presidente gesticula, manotea, se obstina en conmover a los espectadores. Los enfermos observan, y ríen a carcajadas. Ocurre que las personas afásicas no comprenden las palabras (ni escritas ni orales) pero, en su mayoría, son capaces de entender lo que su interlocutor intenta expresar: miran a los ojos, registran el tono de voz, y de ese modo entienden lo básico. No ante Reagan. Ajenas al discurso, los pacientes fijan su atención en las muecas, las inflexiones, la mirada del presidente deseosos de comprender, y no comprenden nada, absolutamente nada. Uno de los pacientes rompe en risas, después otros y otros. No hay manera de ocultarlo: el nuevo presidente es imbécil -gesticula absurdamente, su mirada no expresa nada, sus cambios de voz son falsos e incosistentes, puro énfasis. Que alguien interrumpa a este payaso.

Buenas risas he de provocar yo también en quienes atienen mis gestos. Al parecer hace rato que he perdido el control de mi rostro. Si se trata de abrir la boca, la abro, y si es necesario cerrar los ojos, los cierro; de hecho, hablo y parpadeo que es un gusto. Pero cuando el asunto es expresar aflicción o dicha o enojo o compasión con las facciones, soy más bien burdo, para no decir siniestro. Ya me cuentan una historia lamentable y ya se quejan: por qué sonríes, qué con tu alegría. Ya me cuentan una broma y ya la suspenden para consolarme: qué tienes, qué te preocupa. Ha habido veces en que deseo sonreír y sin querer hago una trompetilla, y otras en que estornudo mientras intento mostrar mi adhesión a lo que alguien afirma concienzudamente. Hay que verlo: lágrimas cuando pretendo arquear las cejas, frente fruncida en vez de un guiño de ojo, carcajadas en velorios, expresiones de pavor ante las muestras de cariño de mis abuelos. Ahoara mismo: acaba de tocar a mi puerta el vecino, acaba de huir ante mi desfigurado gesto de bienvenida.

Si les cuento esto no es para provocar lástima. Sencillamente deseo advertirles: esta dolencia es contagiosa y ya son muchedumbre los que la padecen. Enciendo la televisión y allí están los enfermos: actrices que fingen aflicción en vez del júbilo que les demanda el libreto; conductores con gestos de sabiondos mientras dicen una y otra tontería; políticos que sonríen y sontien cuando, en el fondo, están -o deberían estar- avergonzados de ser tan visiblemente cretinos. Abro las revistas de sociales y allí están también: los gestos necios de la burguesía mexicana, huecos, vagos, sin contenido alguno. Para no mirarlos, salgo a la calle y me topo con lo mismo: gente que sonríe y se muestra entretenida cuando debajo de sus facciones, sospecho, todo es pánico -ante 2009, ante la crisis, ante la aspereza de un mundo que se niega a hacernos un guiño, una simple mueca de esperanza.

Sonrío.

No sé por qué sonrío.

Rafael Lemus.

No comments, a veces creo que todo lo que quiero decir alguien más ya lo dijo.

lunes 20 de abril de 2009

Same all...

...once again.
El fin de semana estuve fiestando hasta las 5 de la mañana, hace mucho no hacía eso, verdaderamente la Ale es una máquina de fiestas, es chido salir con ella.
El refri se fastidió y con él el presupuesto del mes, por cierto siguen sin pagarme, esto comienza a ser reiterativo y ha dejado de ser divertido, me siento como viviendo en abonos o en un relato clasemedierolodebotodo, el mundo se reduce a "ora que me pagen", joder!
Tengo muchas ganas del ir al Ollinkan, creo que "ora que me paguen" iré, lo bueno es que ahora dura muchoooos días.
Estoy trantando de recordar una frase para ponerla en la cabecera del bló y no me puedo acordar... chale con mi alsheimer (o como chingados se escriba). Hay luego que me acuerde la pongo.