Como dice mi papá: todo lo bueno si no es pecado, engorda o las dos...
Con gustos sibaritas, afecta a los placeres sensuales y muy poca fuerza de voluntad, una mis mayores virtudes (dicen) es no quedarme con las ganas de nada, desde un libro hasta un viaje, pasando por comidas y bebidas.
Roberto y yo solíamos coincidir en que sería fabuloso ser invitados a un decadente banquete romano, mucho vino, mucha comida, el resto sólo puede ser historia.
Hay ciertas cosas que son perfectas en sí mismas, un expresso doble con dulces libaneses, un merlot con pan rústico y queso de cabra, el sonido del mar, el color del cielo al atardecer, el olor de las flores de azahar, la arena en los pies, la brisa de las tardes de verano, las frutas secas, el chocolate derretido sobre helado de vainilla...
Todo esto sólo porque Sheba me trajo dulces libaneses y estoy leyendo "Ángeles del abismo" de Enrique Serna y de alguna manera eso tiene sentido en mi cabeza, pero no puedo explicarles la relación entre las dos cosas sin contarles de qué va el libro y me da flojera.
Ahora vayan a hacer algo que disfruten de manera pecaminosa.
5 comentarios:
De alguna manera que no sé explicar, este post resume de manera fantástica casi todos los motivos para que tú y yo seamos tan compatibles.
Y sí, leer un buen libro comiendo pan rústico con queso de cabra y tomando merlot lado a lado contigo, check.
¡Claro! ¿Qué tipo de banquete había de ser ése, si no romano? o_O Jajaja...
Por otro lado, ¿es ésa la novela en la que el señor Serna pone a Sor Juana a hablar como una chava de los setentas/ochentas/noventas?
Monsieur, la compatibilidad entre tú y yo nunca ha sido puesta en duda, la cuestión es que rara vez coincidimos en tiempo y espacio.
Romano, en esa novela el señor Serna hace una sátira de las relación religión/sociedad/individuo y todas sus tergiversaciones en la época colonial. Y bueno Sor Juana hace un cameo, pero nada más.
Ah... Francamente del señor Serna sólo he leído un cuento que se llama "Hombre con minotauro en el pecho" que me pareció malísimo, razón por la cual no me ha interesado acercarme al resto de su obra; no me han hablado tampoco nada bien sobre sus novelas "Sangre erguida" y "La fruta verde", y de la ambientada en la Colonia, sólo me habían dicho lo que yo os dije.
Pero si usted no la ha botado, por algo será...
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