Hoy mientras platicaba con la Yaya en el muelle aprendí a distinguir la corriente superficial de la corriente profunda, se crea un efecto maravilloso en la superficie del agua en la que ves las dos corrientes destellando en tonos plata.
Vi una matarraya, el atardecer con un sol anaranjado como pocos, sentí la sal en las piernas, el viento en el cabello.
De pronto fue muy claro por qué estoy aquí.
4 comentarios:
Tsssssssssssssssssssssssss...
Me caes... ¡gorda!, Charlotte Vizzuett Montoya..., fíjate... (Jaja.)
¿Y yo por qué?
Porque estás en una ciudad con sol y playa y ballenas y yo en una con viento, frío y topos... -_- Jaja...
Pero, en el fondo, me sigues cayendo bien.
que maravilloso lugar nos narras, muero por ir a visitarte
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